La Magia de Estar (Lakshmi Devi)

Las Dakinis fueron unas maestras iluminadas que vivieron en Tíbet antiguo. La palabra Dakini significa “aquellas que atraviesan el cielo” o “bailarinas de los cielos”, porque se decía que ellas tenían poderes para iniciar, transformar y elevar a quien estudiaba a su lado. Eran respetadas como fuentes de paz, inspiración y sabiduría.

De acuerdo con algunas tradiciones budistas que reconocen estos arquetipos, las Dakinis se asocian con la capacidad de ver el mundo como un paraíso celestial. Con sus poderes eran capaces de transformar la percepción y la narrativa de la existencia hasta el grado de cambiar la realidad.

Cuando reflexionamos sobre la percepción y narrativa de nosotros y la vida, podemos apreciar por qué la tradición de las Dakinis constituye un valioso secreto para el camino de elevación y transformación de la consciencia. Los invito a utilizar como ejemplo “el acto de meditar”, para descifrar cómo funciona nuestra narrativa. Aun cuando nunca hayamos explorado esta práctica, si nos hacemos algunas preguntas, se evidenciará el punto de vista que nos hemos formado: “¿Qué ideas tengo sobre la meditación y sobre el Estar?, ¿voy a ser capaz de meditar?, ¿tengo tiempo en mi vida para hacer pausas, con tanto para hacer?, ¿seré capaz de calmar las olas del agitado lago de mi mente? o ¿considero que meditar es poder lograr de forma inmediata la mente en blanco?” Respondamos las interrogantes y procuremos analizar el relato que se encuentra como hilo conductor detrás de nuestras palabras. Esas ideas y estructura “ocultas” forman una narrativa. Cuando somos capaces de comprenderla tenemos la posibilidad de trascender la vieja narrativa y remplazarla con un nuevo relato, basado en una visión más amplia y luminosa de ver el mundo.

Vivimos tiempos en los cuales es un poco más aceptable meditar. El mundo científico ha reconocido los beneficios de la meditación para la salud y su capacidad de transformar positivamente el cerebro. También en las organizaciones se usa esta práctica por sus beneficios para mejorar la concentración y el rendimiento. Sin embargo, resulta esencial ampliar el valor de la práctica y sus capacidades para transformar no sólo los ámbitos físico, emocional y mental, si no también su potencial para guiarnos hacia dimensiones profundas y luminosas de nuestro ser. Si podemos entender con una mirada amplia y completa cómo podemos beneficiarnos de la práctica, sentiremos la necesidad de cambiar nuestra narrativa y vamos a ver la urgencia de incorporar la meditación como una parte fundamental de la vida.

Nuestro mundo interior es un misterio para nosotros. Recibimos entrenamiento sobre cómo vivir en el exterior y llegamos hasta el punto de concebir la experiencia de los sentidos como la única realidad. Aprendemos reglas de comportamiento, conocimiento para clasificar las existencias y técnicas para crear afuera. Pero en general, por ejemplo, no aprendemos acerca de herramientas de autoobservación, análisis de los pensamientos o cultivo de la paz. Carecemos en nuestra cultura de una relación con nuestro interior, pero podríamos acceder a él mediante prácticas de meditación.

Al comienzo, para todos es común sentir desconcierto cuando nos acercamos a las técnicas meditativas. Aventurarnos en este reino nuevo requiere aceptar que estamos ante un territorio desconocido. Comenzamos a darnos cuenta de la necesidad de una fuerte convicción y paciencia para embarcarnos en una comprensión de los mecanismos interiores. Lo anterior, porque por primera vez en nuestras vidas nos percatamos de la rapidez de la mente, la fluctuación de las emociones y el nerviosismo del cuerpo.

Debemos recordar que la relación entre el ser que actúa en el exterior y nuestro interior ha sido abandonada. Cuando miramos hacia adentro aparece una tormenta con mucho ruido y viento. Esta visión inicial nos parece un camino casi insuperable.

Este es el momento cuando debemos invitar un cambio en la narrativa sobre nuestro interior e invocar la curiosidad, para estudiar la sabiduría de quienes han caminado este sendero desde tiempos inmemoriales.

Podemos investigar qué técnicas y vías fueron cultivadas por los sabios para vencer los obstáculos que enfrentamos todos al comienzo del camino. La palabra para meditación en tibetano es Gom, que significa “familiarizarse”; es decir, acercarse y permanecer con nosotros mismos. La practica de la meditación será una puerta, un camino y una ayuda para habitar en nuestro interior. Con los cuatro estados del Mundo de la Paz de Deleite Profundo estableceremos una relación con nuestro mundo interior y la magia de Estar.

Los cuatro estados son: la Quietud, el Dejar Ir, la Calma y la Paz.

En el estado de la Quietud aprenderemos la importancia de crear una pausa en la vida, para disponer del espacio y el tiempo de meditación. Cada paso que demos en la gestación del escenario y el momento nos ayudará en la preparación de la mente, para dejar atrás el mundo afuera.

En el estado del Dejar Ir comenzaremos a respirar profundamente, para invitar una relajación en el Ser. Con las varias técnicas yóguicas de respiración nos conectaremos con las energías sutiles del cuerpo y de la mente. Podremos percibir nuestro sistema nervioso y comenzar a dejar ir las tensiones acumuladas. Con paciencia, la mente bajará su velocidad y sentirá los efectos de respirar conscientemente.

En el estado de la Calma la concentración será la meta. Poco a poco domaremos los caballos de los pensamientos, que siempre quieren ir en varias direcciones, para enseñarles a dirigirse en una sola dirección. Vamos a emplear diversos métodos, que nos conducirán a unir la mente y el Ser. Cuando se logre este estado aparecerán un gran alivio y sosiego.

Finalmente, en el estado de la Paz entraremos más profundamente en la practica de la meditación y tendremos atisbos de la profundidad de nuestro mundo interior.

Con la mente más templada y silenciosa estaremos conscientes de que somos más que nuestros pensamientos y encontraremos un observador, que es nuestro Ser Interior. Con la visión de nosotros mismos desde este lugar experimentaremos estados expansivos que nos mostrarán nuevas dimensiones de la libertad.

Todos los pasos nos preparan y guían hacia una Experiencia. Con la experiencia entramos en contacto directo con nuestro Ser Interior, donde será posible comenzar a Estar. La experiencia más elevada de este estado es llamada en sánscrito Samadhi, una absorción en la Esencia de la existencia, una vivencia del Eterno Presente y un éxtasis del Deleite Profundo.

Fotografía: Vishnu (Bill Hulse), EE.UU.
2018-08-07T18:03:23+00:00 15/06/2018|